Recibió
el Premio Nobel de Física por sus trabajos en el campo
cuántico. Acostumbraba violentar cerrojos y descifrar
códigos secretos de cajeros que contenían información
física valiosa para el desarrollo de la bomba atómica.
Su peculiar línea de pensamiento fue un punto de inflexión
en la investigación del accidente espacial que sufriera
el transbordador Chalenger. Feinman estaba frustrado,
en este tema, del testimonio dudoso de distintos testigos
que vieron el accidente. Realizo bajo las lentes de la
televisión un rápido experimento: sumergió en agua helada
un fragmento de material que servia de base al Chalenger
y demostró como ese material perdía consistencia al entrar
en contacto con el frío. Feinman reconstruyo, de acuerdo
a su entender, toda la mecánica y la electrodinamica cuántica.
En uno de sus libros escribió: "no le producirá perjuicio
a este tema, si llegamos a saber algo mas de el."