La
parte interior está escrita sobre un "klaf", fina
hoja hecha de cuero labrado de animal kasher sobre
el cual se escriben dos párrafos del Shmá, Deuteronomio
(Devarim) VI, versículos 4 al 9 y cap. XI, versículos
13 al 21, donde dice "... mis palabras has de escribirlas
en las entradas de tu casa y tus ciudades...". Es
decir que, al entrar y al salir, el judío debe tener
estos recordatorios que pretende Dios de él. Esta
hoja también escrita por un sofer se coloca dentro
del porta-mezuzá, donde por afuera se leen las letras
SH-D-I (Shadai), uno de los nombres del Dios de
Israel al que se da el siguiente significado: shomer
(cuida), dlatot (puertas) Israel (de los Israelitas).
Se coloca del lado derecho de arriba sobre la jamba
de la puerta en forma oblicua. Rambam (Maimónides)
le asignaba mucha importancia a símbolos como éste,
que recuerdan al judío los preceptos a los cuales
su conducta debe ajustarse. Existe la costumbre,
cuando el judío sale de su casa o vuelve a ella,
de poner la mano sobre la mezuzá y decir "Dios cuidará
mi salida y mi retorno ahora y por siempre". Y hay
quienes acostumbran a besar la mezuzá al salir y
al regresar a su casa.